El uso Medicinal del Cannabis

La planta de cannabis se utilizó por miles de años en distintas culturas alrededor del mundo para distintos fines, entre ellos, la medicina. La planta posee distintos principios activos, denominados Cannabinoides. Estos Cannabinoides, en un número de más de 60, tienen distintas funciones, algunas descubiertas, y en su mayoría sin tener en claro aún cual es propósito. Estos Cannabinoides, por estar dentro de la planta se denominan Fitocannabinoides.

El cuerpo humano posee, en la superficie de muchos tipos de células de nuestro organismo, sitios específicos donde se acoplan estos  principios activos de la planta, los fitocannabinoides. Los más comunes, y de cuales se tiene mayor información son el THC, el CBD, CBG, CBN y algunos más. Los receptores de estos cannabinoides son denominados CB1 y CB2, encontrándose distribuidos por todo el cuerpo.El cuerpo humano también produce moléculas similares a las de la planta de cannabis, llamados endocannabinoides (endo=adentro). 

Los cannabinoides tienen muchas propiedades medicinales, y esto permite que algunas dolencias y patologías puedan ser tratadas con cannabis, tales como cáncer, epilepsia, glaucoma, esclerosis múltiple, fibromialgia, dolor crónico, etc.

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ENTRELAZANDO EL CONOCIMIENTO

Ingeniería, Salud y Sociales trabajan junto a otras instituciones a un año de la ley.

Referentes universitarios y de instituciones sociales presentaron el proyecto de Extensión Universitaria denominado “Formación Académica Interdisciplinaria y Cannabis para uso medicinal”. De la iniciativa forman parte las Facultades de Ingeniería y de Ciencias Sociales, la Escuela de Ciencias de la Salud (todas pertenecientes a la UNICEN), Cannabis Activa Olavarría y CAMEDA (Cannabis Medicinal Argentina), y apunta a nuclear información avalada por cada una de las instituciones, difundirla, y generar cursos de formación para profesionales de la salud.

En diferentes ámbitos, cada organismo aborda la temática del consumo de derivados cannábicos con fines medicinales, a su manera. El 29 de marzo del 2017, con la aprobación de la ley 27.350 que permite la investigación médica y científica de uso medicinal de la planta de cannabis y sus derivados, los diversos actores comenzaron a sentir una responsabilidad social sobre la información que circulaba. “Creímos que ameritaba poner sobre la mesa algunos discursos en conjunto, sobre todo atendiendo a la génesis del debate”, expuso el director del proyecto, Dr. Gastón Barreto. “Mi visión es una agenda impuesta por la sociedad, no desde la academia. Este tema, esta problemática se gesta desde la gente, desde las organizaciones sociales y ellos son los que pujan por obtener marcos legales, por dejar de hacer lo que están haciendo en la oscuridad, en lugares como el gobierno. En todos los estamentos que pudieron golpear puertas estuvieron presentes desde su activismo, su militancia y su convencimiento de que era necesario regular todo lo que estaba sucediendo”, sostuvo.
“El proyecto pretende aportar nuevas miradas sobre la capacitación profesional, divulgación y reducción de riesgos, con un equipo de investigadores provenientes del campo de la química, la ingeniería, la psiquiatría y la antropología social”, señaló quien además es secretario de Extensión, Vinculación y Transferencia de la FIO. De la presentación participaron también el antropólogo Marcelo Sarlingo docente de Sociales y Salud en el área de bioética, la psiquiatra Lucía Lizaso docente de Salud, y Emilio Hurtado por Cannabis Activa Olavarría. La referente de CAMEDA es su presidenta Ana María Nicora.

”Mi función al principio fue ver qué de todo eso tenía un soporte científico, porque se generaban seminarios masivos, había mucha gente con demandas desde la salud, las patologías y desde mi visión faltaba la siguiente instancia. Se conoce el tema, es legítimo, está en determinados estamentos donde se tiene que discutir y ahora falta la Universidad”, dijo Barreto. Este panorama fue el que generó el proyecto para apuntar a puntos críticos como la información sesgada, necesidades insatisfechas desde la formación de los profesionales de la salud y la falta de comunicación legítima entre paciente y médico, entre otros aspectos. 

 


Diversos planos de trabajo

Por su parte, el antropólogo Marcelo Sarlingo consideró que “hay un fenómeno. Por un lado una gran cantidad de acciones fragmentada en diferentes niveles. Gente que demandaba más que nada una contención desde el padecimiento que estaba sufriendo. Personas con diferentes enfermedades que desde el ámbito de la medicina biomédica no tenía respuesta, y a lo largo de diversas iniciativas, pudo producir un impacto en el plano legal y lograr que se sancione una ley donde el uso medicinal del cannabis empiece a ser legal y no sea una cuestión que directamente ubica a la persona que lo usa en el plano de la delincuencia. Ese ha sido un gran cambio que se dio”, remarcó. 

“Por otro lado hay un conjunto de elementos que son muchos más antiguos en relación al uso medicinal del cannabis, que acá en Argentina permanecieron durante mucho tiempo sin trabajarse o estudiarse o lo hacía por fuera de los circuitos académicos. En realidad sabemos que el cannabis tiene un uso medicinal desde hace miles de años. Muchos países tienen el cannabis legalizado como medicina, en cambio en Argentina no teníamos ni la posibilidad de discutir eso seriamente´. Un gran volumen de información científica resuelto en otras sociedades nos permanecía en un plano de desconocimiento importante”, resaltó el docente. Entonces un poco lo que intentamos hacer es rescatar esa información – continuó- tratar de alguna manera ordenarla, en un sentido en que sea transmisible fácilmente. Que no permanezca exclusivamente en un lenguaje científico sino que pueda ser utilizada por personas con una necesidad real de hacer un uso medicinal del cannabis, y hacer circular un tipo de conocimiento que también es útil para la academia, porque la fuente del conocimiento social no son exclusivamente científicas sino que hay prácticas sociales que aportan una gran experiencia y prácticas que es interesantísimo conocer. “Sobre todo cuando apunta a que personas que están sufriendo sufran menos”, dijo el antropólogo.

Por último, agregó que el otro plano social interesante es la formación de la gente que trabaja en la salud, el sistema de salud y otras áreas conectadas. “Desde ese lugar, este tipo de conocimientos sobre prácticas sociales que han emergido es interesante. Su difusión, su comunicabilidad, y el abordaje interdisciplinario nos resulta novedoso, ya que vendría a ser una de las primeras experiencias en la cual las tres facultades pueden confluir en un ámbito colaborativo”.

 


Un nuevo abordaje en Salud 

En tanto, Lucía Lizaso se refirió particularmente a la formación del personal de salud. ”En la Universidad, desde que yo estudiaba, se abordaba el consumo como uso problemático, como droga de abuso y nunca como medicina. Esto es algo nuevo y realmente tenemos una falencia en la formación respecto a esto”, explicó la psiquiatra y docente de la Escuela Superior de Ciencias de la Salud. “La idea es ampliar el conocimiento, que el personal de salud esté formado sobre el uso de cannabis medicinal, ya que hasta ahora no había ni cursos de formación. La idea es que la Escuela incorpore información en esta área y personas que ya se recibieron amplíen su conocimiento y separarlo del uso problemático. Es un nuevo abordaje que resulta útil en el tratamiento de muchas enfermedades bien específicas, bien indicado”.

Finalmente, Emilio Hurtado habló como representante de Cannabis Activa Olavarría, agrupación que lleva un año trabajando en la ciudad. “Hemos visto bastantes cambios desde lo social, en cuanto a las consultas que llegan a la página”, contó, y destacó que si bien en un comienzo fueron consultas directas para pedir aceite, flores o algún derivado, “hemos notado que hubo un descenso de esta actividad específica, y somos conscientes que hay un mercado ilegal de aceite en la ciudad. Mucha gente dejó de consultar porque lo consiguió”, aseguró Hurtado. “Parte de este proyecto es interesante porque tiene que ver con la concientización de los riesgos de obtener este derivado en el mercado ilegal sin trazabilidad, por eso nos pareció interesante formar parte. Salir del mercado ilegal y encontrar respuestas diferentes, ver como el estado va a dar una respuesta a esta problemática”, concluyó.

Actualmente la única forma que los pacientes tienen de conseguir aceite de forma legal, es la misma que antes de la aprobación de la ley, y es a través de la importación del Charlotte’s Web, que es un aceite bajo en THC. “Hay un incremento muy grande del mercado negro. Y se necesita que alguien salga a dar información”, remarcó Gastón Barreto. Los riesgos están en la forma de obtención de esos extractos. Podemos hablar de contaminación cruzada, agroquímicos que se usan para combatir las plagas de la planta, hongos. El volumen de riesgos es cada vez mayor”, sostuvo.

Del proyecto forman parte docentes y estudiantes de las diversas unidades académicas.

Fuente: FIO UNICEN